Es sabido que para que una piel permanezca saludable al transcurrir los años, es necesario tener algunos cuidados especiales con ella. Con el paso de los años, fundamentalmente después de los 40, la piel comienza a perder firmeza y también hidratación. Por tal motivo, cuidarla es fundamental para que su aspecto no vea tan modificado.

El cuidado de una piel madura es especial, porque después de los 40 años, el cutis comienza a perder su firmeza y comienza a deshidratarse. La rutina que debe mantenerse es una buena limpieza piel, una tonificación, una nutrición y una protección solar alta. Estos hábitos junto con tratamientos realizados por médicos dermatólogos ayudarán a mantener una piel fantástica.

¿Cómo debe ser esa rutina para cuidar una piel madura?

  1. Limpieza. A lo largo del día y debido a la polución del medio ambiente, el rostro va acumulando residuos. Si no se retiran esos residuos diariamente, las substancias que se acumulan irán colaborando para el envejecimiento de la piel. Por lo tanto, una buena higiene con agua micelar, jabón o gel de limpieza, estarán ayudando a cuidar la piel madura.
  2. Hidratación. La hidratación es importante para la piel de todas las edades, sin embargo para una piel madura, es fundamental. A lo largo de los años, es normal que la piel pierda su hidratación natural, perdiendo las células sus nutrientes. La piel comienza a desgastarse. 

Por lo tanto, la mejor opción para una piel madura saludable es el uso de lociones y cremas hidratantes. Lo aconsejable es utilizar productos específicos antiage, porque esos productos estimularán la producción de colágeno y elastina.

  1. Protección. El protector solar debe ser un producto que se utilice diariamente desde la juventud y mucho más en la edad adulta, pues la piel madura lo requiere. Sucede que la radiación es un factor determinante para el envejecimiento de la piel y la aparición de arrugas, manchas y flaccidez. El factor de protección debe ser alto! 
  2. Cuidado nocturno. Las células de la piel se renuevan por la noche, durante el sueño. Por eso la aplicación de cremas antiage son fundamentales antes de ir a dormir.       

Las manchas seniles, características y causas

Las manchas seniles son  manchas oscuras amarronadas que surgen normalmente en las manos, en los brazos, en el rostro y en el cuello, después de los 40 años. Estas manchas surgen por una hiperpigmentación de la piel. ¿Qué significa eso?  La hiperpigmentación es cuando la melanina, que es el pigmento natural que la da el color más oscuro a la piel, comienza a ser producida excesivamente.  

Las causas de las manchas seniles pueden deberse también al envejecimiento, a problemas hormonales y, fundamentalmente, a la exposición a los rayos ultravioletas. Vale destacar que en las personas que se han expuesto al sol durante muchos años sin la protección adecuada, esas manchas se presentan más oscuras. En esos casos, las manchas se notan más en manos, brazos, rostro y pecho. 

Es comprensible que a las personas les atraiga estar en la playa o en la piscina tomando sol, muchos consideran que una piel bronceada da un aspecto más atractivo. Sin embargo, los excesos y la falta de protección adecuada producen daños muy difíciles de revertir.  

Cómo distinguir, por las arrugas, las señales de envejecimiento 

Las arrugas son una de las peores villanas de la belleza del rostro. Son una señal de envejecimiento odiada, pero pueden enfrentarse y tratarse, si se sabe reconocer los diferentes tipos:

  • Arrugas finas – Surgen por causa de la exposición al sol diariamente. Son un tipo de arrugas finas y superficiales que surgen alrededor de los ojos. Suelen aparecer entre los 20 y los 30 años de edad. La exposición solar colabora con la pérdida de colágeno y, de ese modo, nacen estas arrugas.
  • Líneas de expresión – Este tipo de arrugas surgen por los movimientos del rostro a lo largo de los años. Surgen entre los 30 y los 40 años de edad, específicamente  en las comisuras de la boca, junto a los ojos en las sienes y entre las cejas.
  • Arrugas profundas Estas arrugas surgen por envejecimiento genético y, por tal motivo, son inevitables. Aparecen entre los 40 y los 50 años de edad y se pueden notar aún cuando el rostro está descansando. Son las arrugas que delatan  el cansancio y el abatimiento del rostro.
  • Arrugas gravitacionales – Surgen por causa de la gravedad, es decir, cuando la piel naturalmente fina es empujada hacia abajo, acompañando la flaccidez de los músculos. Surgen normalmente alrededor del maxilar, mentón, cuello y frente a las orejas.

En definitiva, para tener una piel sana a lo largo de los años, es necesario crear hábitos, manteniendo una rutina que se debe cumplir siempre y no tan sólo en ocasiones especiales. Hay que tener en cuenta que, por lógica, la piel envejece día a día y el cuidado debe ser permanente.